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NOVEDADES

¡Ven, y sígueme!

Uno de nuestros formando comienza el noviciado.

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El seguimiento de Cristo es un largo camino que comienza en un determinado momento y no tiene final. Comienza con un llamado a la puerta de tu corazón, un llamado que espera ser atendido y acogido. A partir de ese momento se genera un vínculo entre el que llama y el que recibe ese llamado, un vínculo determinado por el amor que reúne lo que estaba disperso.

En el transcurso del tiempo Cristo se dedicó a llamar a hombres y mujeres para que lo dejaran todo y lo siguieran. Los llamo para ser sus discípulos y para que trabajaran por el reino de Dios con total entrega.

El que responde a ese llamado se para frente a la vida y se pregunta por el sentido de esa voz que resuena en lo profundo de mi corazón llamándome por mi nombre. Y la Iglesia una, pero a la vez con una pluralidad de carismas y espiritualidades te invita a formar parte de esta causa común.

La Orden de San Agustín dedicada al servicio a la Iglesia, abre las puertas a todo aquel que desee seguir a Cristo en la espiritualidad del Santo de Hipona.

Las familias religiosas tienen un periodo muy importante en la vida religiosa que se conoce como la formación. En la formación se dan los primeros pasos. Es una etapa importante porque el que desea seguir a Cristo se va configurando poco a poco con él. Porque es Cristo quien primero los instruye, les habla de lo que el Padre le ha dicho y le enseña sobre el reino de los cielos, para luego enviarlos a anunciar la buena nueva.   En el momento de la Formación a la vida religiosa se distinguen tres etapas importantes en la que el discípulo de Cristo movido por el Espíritu va dando pasos significativos para su vida. En la formación como decíamos se distinguen tres pasos importantes uno es el prenoviaciado, el noviciado y el Profesorio. Hoy hablaremos del noviciado.

El noviciado es el momento en todas las familias religiosas, en el que el discípulo de Cristo hace vida y encarna la Espiritualidad y el Carisma  de la Orden. En ella el novicio se dispone a vivir como un verdadero Religioso Agustino dedicándose a la vida interior y la vida en comunidad, acompañado del estudio de la espiritualidad y el carisma de la Orden de San Agustín, de la oración frecuente e íntima con el Señor y de los momentos fraternos compartidos en comunidad deportes, dialogo, recreos comunitarios, etc.

Pues bien hoy la Casa de Formación Sta. Mónica siente el agrado de compartir con la Familia Agustiniana la alegría inmensa de tener un hermano que da un paso importante en su vida y en la vida de la Orden. Su nombre es Diego de 23 años procedente del Paraguay, hincha fanático de Olimpia y de Boca junior, siempre con su terere para refrescar las tardes de calor. El hermano Diego ha concluido el prenoviciado una parte de la formación siendo admitido para el noviciado. Y como decíamos anteriormente a dado un paso importante en la vida religiosa como discípulo de Cristo. Un compromiso más grande con Cristo y su iglesia es el que va a recibir.  Por eso toda su familia del Paraguay y su familia de la Orden de San Agustín se encuentra alegre y deseándole al hermano Diego que tenga un feliz año de noviciado  y que Dios lo colme de bendiciones. Nosotros, las personas que te queremos, te deseamos lo mejor y te vamos a acompañar con nuestras oraciones en donde siempre vas a estar presente.