{"id":1728,"date":"2021-02-12T15:11:25","date_gmt":"2021-02-12T15:11:25","guid":{"rendered":"http:\/\/sanagustin.org\/word\/?p=1728"},"modified":"2021-04-10T15:15:26","modified_gmt":"2021-04-10T15:15:26","slug":"mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-cuaresma-2021","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sanagustin.org\/word\/mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-cuaresma-2021\/","title":{"rendered":"Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2021"},"content":{"rendered":"<p><i><b>\u00abMirad, estamos subiendo a Jerusal\u00e9n&#8230;\u00bb (Mt 20,18).<\/b><\/i><\/p>\n<p><i><b>Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.<\/b><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas anuncia a sus disc\u00edpulos su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misi\u00f3n y los exhorta a asociarse a ella, para la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducir\u00e1 a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que \u00abse humill\u00f3 a s\u00ed mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz\u00bb (<i>Flp<\/i>\u00a02,8). En este tiempo de conversi\u00f3n renovemos<i>\u00a0nuestra fe<\/i>, saciemos nuestra sed con\u00a0<i>el \u201cagua viva\u201d de la esperanza<\/i>\u00a0y recibamos con el coraz\u00f3n abierto\u00a0<i>el amor de Dios<\/i>\u00a0que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Esp\u00edritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya est\u00e1 bajo la luz de la Resurrecci\u00f3n, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.<\/p>\n<p><i>El ayuno, la oraci\u00f3n y la limosna<\/i>, tal como los presenta Jes\u00fas en su predicaci\u00f3n (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a06,1-18), son las condiciones y la expresi\u00f3n de nuestra conversi\u00f3n. La v\u00eda de la pobreza y de la privaci\u00f3n (<i>el ayuno<\/i>), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (<i>la limosna<\/i>) y el di\u00e1logo filial con el Padre (<i>la oraci\u00f3n<\/i>) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i><b>La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.<\/b><\/i><\/p>\n<p>En este tiempo de Cuaresma,\u00a0<i>acoger y vivir la Verdad que se manifest\u00f3 en Cristo<\/i>\u00a0significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, que la Iglesia nos transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Esta Verdad no es una construcci\u00f3n del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del coraz\u00f3n, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello. Esta Verdad es Cristo mismo que, asumiendo plenamente nuestra humanidad, se hizo Camino \u2014exigente pero abierto a todos\u2014 que lleva a la plenitud de la Vida.<\/p>\n<p><i>El ayuno vivido como experiencia de privaci\u00f3n<\/i>, para quienes lo viven con sencillez de coraz\u00f3n lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en \u00c9l su cumplimiento. Haciendo la experiencia de una pobreza aceptada, quien ayuna se hace pobre con los pobres y \u201cacumula\u201d la riqueza del amor recibido y compartido. As\u00ed entendido y puesto en pr\u00e1ctica, el ayuno contribuye a amar a Dios y al pr\u00f3jimo en cuanto, como nos ense\u00f1a santo Tom\u00e1s de Aquino, el amor es un movimiento que centra la atenci\u00f3n en el otro consider\u00e1ndolo como uno consigo mismo (cf. Carta enc.\u00a0<i>Fratelli tutti<\/i>, 93).<\/p>\n<p><i>La Cuaresma es un tiempo para creer,<\/i>\u00a0es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle \u201cponer su morada\u201d en nosotros (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a014,23). Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturaci\u00f3n de informaciones \u2014verdaderas o falsas\u2014 y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro coraz\u00f3n a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero \u00ablleno de gracia y de verdad\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a01,14): el Hijo de Dios Salvador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i><b>La esperanza como \u201cagua viva\u201d que nos permite continuar nuestro camino<\/b><\/i><b><\/b><\/p>\n<p><i>La samaritana, a quien Jes\u00fas pide que le d\u00e9 de beber\u00a0<\/i>junto al pozo, no comprende cuando \u00c9l le dice que podr\u00eda ofrecerle un \u00abagua viva\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a04,10). Al principio, naturalmente, ella piensa en el agua material, mientras que Jes\u00fas se refiere al Esp\u00edritu Santo, aquel que \u00c9l dar\u00e1 en abundancia en el Misterio pascual y que infunde en nosotros la esperanza que no defrauda. Al anunciar su pasi\u00f3n y muerte Jes\u00fas ya anuncia la esperanza, cuando dice: \u00ab<i>Y al tercer d\u00eda resucitar\u00e1<\/i>\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a020,19). Jes\u00fas nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par. Esperar con \u00c9l y gracias a \u00c9l quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perd\u00f3n del Padre en su Coraz\u00f3n abierto.<\/p>\n<p><i>En el actual contexto de preocupaci\u00f3n<\/i>\u00a0en el que vivimos y en el que todo parece fr\u00e1gil e incierto, hablar de esperanza podr\u00eda parecer una provocaci\u00f3n. El tiempo de Cuaresma est\u00e1 hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creaci\u00f3n, mientras que nosotros a menudo la maltratamos (cf. Carta enc.\u00a0<i>Laudato si\u2019<\/i>, 32-33;43-44). Es esperanza en la reconciliaci\u00f3n, a la que san Pablo nos exhorta con pasi\u00f3n: \u00abOs pedimos que os reconcili\u00e9is con Dios\u00bb (<i>2 Co<\/i>\u00a05,20). Al recibir el perd\u00f3n, en el Sacramento que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de nuestro proceso de conversi\u00f3n, tambi\u00e9n nosotros nos convertimos en difusores del perd\u00f3n: al haberlo acogido nosotros, podemos ofrecerlo, siendo capaces de vivir un di\u00e1logo atento y adoptando un comportamiento que conforte a quien se encuentra herido. El perd\u00f3n de Dios, tambi\u00e9n mediante nuestras palabras y gestos, permite vivir una Pascua de fraternidad.<\/p>\n<p>En la Cuaresma, estemos m\u00e1s atentos a \u00abdecir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan\u00bb, en lugar de \u00abpalabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian\u00bb (Carta enc.\u00a0<i>Fratelli tutti [FT]<\/i>, 223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser \u00abuna persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atenci\u00f3n, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia\u00bb (<i>ib\u00edd.<\/i>, 224).<\/p>\n<p><i>En el recogimiento y el silencio de la oraci\u00f3n<\/i>, se nos da la esperanza como inspiraci\u00f3n y luz interior, que ilumina los desaf\u00edos y las decisiones de nuestra misi\u00f3n: por esto es fundamental recogerse en oraci\u00f3n (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a06,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura.<\/p>\n<p><i>Vivir una Cuaresma con esperanza<\/i>\u00a0significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios \u201chace nuevas todas las cosas\u201d (cf.\u00a0<i>Ap<\/i>\u00a021,1-6). Significa recibir la esperanza de Cristo que entrega su vida en la cruz y que Dios resucita al tercer d\u00eda, \u201cdispuestos siempre para dar explicaci\u00f3n a todo el que nos pida una raz\u00f3n de nuestra esperanza\u201d\u00a0(cf.\u00a0<i>1 P<\/i>\u00a03,15).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i><b>La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atenci\u00f3n y compasi\u00f3n por cada persona, es la expresi\u00f3n m\u00e1s alta de nuestra fe y nuestra esperanza.<\/b><\/i><\/p>\n<p><i>La caridad se alegra de ver que el otro crece<\/i>. Por este motivo, sufre cuando el otro est\u00e1 angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situaci\u00f3n de necesidad\u2026 La caridad es el impulso del coraz\u00f3n que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el v\u00ednculo de la cooperaci\u00f3n y de la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abA partir del \u201camor social\u201d es posible avanzar hacia una civilizaci\u00f3n del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento est\u00e9ril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos\u00bb (<i>FT<\/i>, 183).<\/p>\n<p><i>La caridad es don<\/i>\u00a0que da sentido a nuestra vida y gracias a este consideramos a quien se ve privado de lo necesario como un miembro de nuestra familia, amigo, hermano. Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad. As\u00ed sucedi\u00f3 con la harina y el aceite de la viuda de Sarepta, que dio el pan al profeta El\u00edas (cf.\u00a0<i>1 R<\/i>\u00a017,7-16); y con los panes que Jes\u00fas bendijo, parti\u00f3 y dio a los disc\u00edpulos para que los distribuyeran entre la gente (cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>6,30-44). As\u00ed sucede con nuestra limosna, ya sea grande o peque\u00f1a, si la damos con gozo y sencillez.<\/p>\n<p><i>Vivir una Cuaresma de caridad<\/i>\u00a0quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: \u00abNo temas, que te he redimido\u00bb (<i>Is<\/i>\u00a043,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo con una mirada cuyo horizonte est\u00e9 transformado por la caridad, que le lleva a percibir la dignidad del otro, los pobres son descubiertos y valorados en su inmensa dignidad, respetados en su estilo propio y en su cultura y, por lo tanto, verdaderamente integrados en la sociedad\u00bb (<i>FT<\/i>, 187).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversi\u00f3n y oraci\u00f3n, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Esp\u00edritu y el amor, cuya fuente inagotable es el coraz\u00f3n misericordioso del Padre.<\/p>\n<p>Que Mar\u00eda, Madre del Salvador, fiel al pie de la cruz y en el coraz\u00f3n de la Iglesia, nos sostenga con su presencia sol\u00edcita, y la bendici\u00f3n de Cristo resucitado nos acompa\u00f1e en el camino hacia la luz pascual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 11 de noviembre de 2020, memoria de san Mart\u00edn de Tours.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Francisco<img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"  wp-image-1729 aligncenter\" src=\"http:\/\/sanagustin.org\/word\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/d4433fe0e701267efde9f962b3f3c3c9_XL-300x156.jpg\" alt=\"d4433fe0e701267efde9f962b3f3c3c9_XL\" width=\"454\" height=\"236\" srcset=\"http:\/\/sanagustin.org\/word\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/d4433fe0e701267efde9f962b3f3c3c9_XL-300x156.jpg 300w, http:\/\/sanagustin.org\/word\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/d4433fe0e701267efde9f962b3f3c3c9_XL.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 454px) 100vw, 454px\" \/><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abMirad, estamos subiendo a Jerusal\u00e9n&#8230;\u00bb (Mt 20,18). 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