{"id":2445,"date":"2023-09-19T17:53:34","date_gmt":"2023-09-19T17:53:34","guid":{"rendered":"http:\/\/sanagustin.org\/word\/?p=2445"},"modified":"2023-09-19T17:53:37","modified_gmt":"2023-09-19T17:53:37","slug":"san-alonso-de-orozco","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sanagustin.org\/word\/san-alonso-de-orozco\/","title":{"rendered":"San Alonso de Orozco"},"content":{"rendered":"\n<p>El 24 de abril del a\u00f1o 2001 Juan Pablo II reconoc\u00eda solemnemente el car\u00e1cter<br>milagroso de una curaci\u00f3n acaecida en Salamanca el 17 de diciembre de 1888 por<br>intercesi\u00f3n del beato Alonso de Orozco. Era la curaci\u00f3n instant\u00e1nea de Fabia Castro,<br>una mujer de 24 a\u00f1os que siete d\u00edas antes hab\u00eda quedado paral\u00edtica a consecuencia<br>de un accidente dom\u00e9stico. Con ello su proceso de canonizaci\u00f3nentraba en la recta<br>final. El Papa dio los \u00faltimos pasos en el consistorio del 26 de febrero 2002 al<br>anunciar su canonizaci\u00f3n, que tuvo lugar el 19 de mayo del mismo a\u00f1o en una<br>solemne ceremonia celebrada en la plaza San Pedro por Juan Pablo II.<br>Alonso de Orozco dice poco al cristiano de hoy. Su nombre apenas es<br>conocido, por m\u00e1s que \u00faltimamente se le hayan dedicado algunas biograf\u00edas y<br>ensayos, se hayan reeditado algunas de sus obras y su cuerpo sea custodiado con<br>piedad filial por sus hijas del colegio Beato Orozco, un oasis de paz en los aleda\u00f1os<br>de la Ciudad Universitaria de Madrid.<br>Sin embargo, Orozco es una de las grandes figuras de la Iglesia y de las<br>letras espa\u00f1olas. Dej\u00f3 huella en la m\u00edstica, en la vida religiosa, en la predicaci\u00f3n, en<br>la catequesis y en los anales de la santidad. Fund\u00f3 cinco conventos, entre ellos los<br>de Santa Isabel de Madrid y Mar\u00eda de Arag\u00f3n, sede actual del Senado, y escribi\u00f3<br>unos 60 libros; y, ante todo, fue un predicador y un \u201cempresario de la caridad\u201d,<br>como le ha llamado uno de sus \u00faltimos bi\u00f3grafos. Disfrut\u00f3 del aprecio de los grandes<br>de la tierra, desde Felipe II, que siempre lo quiso a su lado y acudi\u00f3 a visitarle en su<br>lecho de muerte, hasta el arzobispo de Toledo y escritores como Quevedo y Lope de<br>Vega, pero se encontraba m\u00e1s a gusto entre la gente desvalida que se agolpaba a<br>las puertas de su convento y le rodeaba a su paso por las calles de la ciudad. Ricos<br>y pobres, letrados y analfabetos, todos encontraban en \u00e9l un consejo, una palabra de<br>alivio, y a menudo tambi\u00e9n el remedio de sus necesidades espirituales y materiales.<br>Infancia y juventud Infancia y juventud<br>Alonso naci\u00f3 en Oropesa (Toledo) el 17 de octubre de 1500 mientras las<br>campanas de la parroquia invitaban al rezo del \u00e1ngelus. Era el primer anuncio de su<br>futuro fervor mariano. El segundo har\u00eda su aparici\u00f3n en el bautismo cuando su madre<br>le impuso el nombre de Alonso en recuerdo de san Ildefonso, el obispo enamorado<br>de la Virgen. Su padre Hernando de Orozco proced\u00eda de los valles de Vizcaya y era<br>alcaide del castillo local. Sus tres hermanos ser\u00edan religiosos. Francisco morir\u00eda de<br>novicio en los agustinos de Salamanca; Francisca ser\u00eda la primera priora de las<br>agustinas de Talavera de la Reina; y otra hermana, a la que el santo dedic\u00f3 el<br>\u201cDesposorio espiritual\u201d y los \u201cSoliloquios de la Pasi\u00f3n\u201d, profesar\u00eda en un convento<br>de Toledo.<br>En las Confesiones, escritas, a ejemplo de san Agust\u00edn, para alabar al Se\u00f1or y<br>celebrar sus misericordias, cuenta algunos lances de su infancia. De ni\u00f1o estuvo a<br>punto de morir ahogado en el Tajo, fue monaguillo en la iglesia matriz de Talavera de<br>la Reina y perteneci\u00f3 a los seises de la catedral de Toledo. Aqu\u00ed recibi\u00f3 una<br>formaci\u00f3n musical que seguir\u00eda cultivando hasta el fin de sus d\u00edas. En su ancianidad<br>todav\u00eda gustaba de rasgar las cuerdas de un clavicordio.<br>A los 14 a\u00f1os sus padres le llevaron a Salamanca, \u201cdonde estaba un<br>hermano m\u00edo, mayor de edad, estudiando\u201d. Tras ocho a\u00f1os de estudios jur\u00eddicos, el<br>8 de junio de 1522, ingres\u00f3 en la orden agustiniana. El noviciado fue para \u00e9l tiempo<br>de lucha y tentaci\u00f3n: \u201c\u00a1Oh cu\u00e1ntas veces estuve determinado de dejar la vida santa<br>que hab\u00eda comenzado!\u201d. Con la ayuda de su maestro sali\u00f3 airoso de la prueba y el<br>9 de junio del a\u00f1o siguiente emiti\u00f3 sus votos en manos de Tom\u00e1s de Villanueva, que<br>acababa de ser llamado a regir de nuevo la comunidad salmantina.<br>En el noviciado emboc\u00f3 la \u00e1spera senda de la austeridad y por ella caminar\u00e1<br>a lo largo de su larga vida. Su primer bi\u00f3grafo escribe que \u201cdesde que tom\u00f3 el<br>h\u00e1bito pasaba con media libra de pan y un cuarter\u00f3n de vianda; vest\u00eda una t\u00fanica de<br>sayal [\u2026], no com\u00eda al d\u00eda m\u00e1s que una sola vez y \u00e9sta tasadamente; ten\u00eda disciplina<br>tres veces por semana, dorm\u00eda sobre una tabla y tra\u00eda cilicio[\u2026]; no dorm\u00eda arriba de<br>tres horas\u201d.<br>Del noviciado sali\u00f3 lleno de escr\u00fapulos, \u201cun tormento que no deja reposar, un<br>gusano que parece que lastima las entra\u00f1as, no deja comer ni dormir ni orar en<br>reposo\u201d. Le tuvieron clavado en la cruz durante 30 a\u00f1os, hasta que una noche oy\u00f3<br>\u201cgrandes aullidos de perros y una voz muy blanda que le dijo: Alonso, vencidos<br>van\u201d. Desde entonces \u201ccesaron aquellos bramidos por vuestra gran misericordia,<br>sintiendo una serenidad y una paz que sola vuestra mano pudo obrar\u201d. En adelante<br>alabar\u00e1 al Se\u00f1or por haber apartado de sus labios c\u00e1liz tan amargo, pero sin dejar de<br>darle gracias por haberle hecho pasar \u201cpor fuego tan penoso\u201d. En \u00e9l hab\u00eda<br>aprendido a \u201cconsolar a las almas cristianas que vos, por divino juicio, aflig\u00eds con<br>escr\u00fapulos\u201d.<br>Predicador Predicador<br>Hacia el a\u00f1o 1527 se orden\u00f3 de sacerdote. Poco despu\u00e9s le vemos en Haro,<br>Medina del Campo y Arenas de San Pedro, dedicado a la predicaci\u00f3n. \u00c9sta ser\u00e1 su<br>principal tarea a lo largo de su vida, sobre todo desde que Carlos V le eligi\u00f3 para<br>predicador real (1554).<br>Este nombramiento condicion\u00f3 su vida, forz\u00e1ndole a vivir en la corte. Tres<br>veces pidi\u00f3 licencia para retirarse al convento del Risco, situado en las fragosidades<br>de la sierra de \u00c1vila, pero Felipe II nunca se la concedi\u00f3: \u201cno lo tengo de hacer por<br>ninguna cosa [\u2026]; no quer\u00eda echar a los santos de su corte\u201d. Pero, a la vez, le<br>proporcion\u00f3 una libertad de la que no habr\u00eda gozado si hubiera permanecido bajo la<br>jurisdicci\u00f3n de su orden. Sus 30 \u00faltimos a\u00f1os vivi\u00f3 en el convento agustino de San<br>Felipe, situado en la esquina de la Puerta del Sol con la calle Mayor.<br>Alonso era un predicador culto, con buena formaci\u00f3n human\u00edstica y versado en<br>las ciencias b\u00edblicas y teol\u00f3gicas. Conoc\u00eda el griego y el hebreo y se mov\u00eda con<br>familiaridad en el mundo de los Padres de la Iglesia y de la teolog\u00eda escol\u00e1stica. A<br>san Agust\u00edn y santo Tom\u00e1s los conoc\u00eda a fondo y a ellos acud\u00eda frecuentemente tanto<br>en sus sermones como en sus escritos. Como predicador real a menudo le tocaba<br>hablar ante auditorios selectos. Pero se sent\u00eda m\u00e1s a gusto entre el pueblo llano y a<br>\u00e9l se dirig\u00eda en iglesias, capillas, oratorios y aun en las calles. Alg\u00fan d\u00eda predicaba<br>hasta tres y cuatro veces. Estos sermones y la santidad de su vida le dieron gran<br>ascendiente en la ciudad.<br>Como autor de un \u201cMethodus praedicationis\u201d apreciaba las normas de los<br>antiguos tratadistas de ret\u00f3rica y se esforz\u00f3 siempre por \u201cense\u00f1ar, deleitar y<br>mover\u201d. \u00c9l buscaba siempre esta \u00faltima finalidad, pero era consciente de que s\u00f3lo<br>podr\u00eda alcanzarla a trav\u00e9s de las otras dos y, sobre todo, con la oraci\u00f3n. \u201cEl orador<br>debe ser sabio y le\u00eddo\u201d, escribi\u00f3 en uno de sus libros, \u201ctiene que revolver muchos<br>autores [y] no ser prolijo, [porque] los fieles tienen sus tareas\u201d. Nunca deber\u00eda superar<br>la hora, \u201cpues lo que es mucho da pesadumbre y lo que es poco es apacible\u201d. A la<br>oraci\u00f3n ha de dedicar \u201cdoblado tiempo [\u2026] que al estudio y lecci\u00f3n\u201d, porque s\u00f3lo<br>Dios tiene la llave del coraz\u00f3n de sus oyentes. Y a la hora de pronunciar el serm\u00f3n<br>d\u00e9 la preferencia a los m\u00e1s humildes: \u201cpues los de vivo entendimiento com\u00fanmente<br>en los sermones son los menos y los menos entendidos son los m\u00e1s, se cumpla en<br>breve con los primeros y se d\u00e9 el mayor tiempo, bajando el estilo del decir, a los<br>segundos\u201d.<br>Sus sermones part\u00edan siempre de la Sagrada Escritura, \u201cescuela y remedio que<br>el Esp\u00edritu Santo nos dio para gran remedio nuestro y tambi\u00e9n para nuestro consuelo\u201d,<br>y se apoyaban \u201cen la autoridad de la Santa Iglesia Romana que excede a la de<br>cualquier doctor y a la de todos juntos\u201d. Su contenido era muy variado, pero giran<br>siempre en torno a los cinco temas que \u00e9l mismo recomendaba a los predicadores:<br>\u201clo que se debe creer, esperar, amar, evitar y hacer\u201d. Insiste en la reforma de las<br>costumbres y combate los errores de los protestantes que romp\u00edan la unidad de la<br>Iglesia, desconoc\u00edan la autoridad del Papa, negaban el valor de la oraci\u00f3n y de los<br>sacramentos, suprim\u00edan el culto de las im\u00e1genes y despreciaban la vida consagrada.<br>Al servicio de su comunidad religiosa Al servicio de su comunidad religiosa l servicio de su comunidad religiosa<br>La primera parte de su vida la dedic\u00f3 al servicio de su orden. De 1538 a<br>1557 fue prior de cinco conventos, consejero provincial y presidente del cap\u00edtulo de<br>Due\u00f1as (1557), donde coincidi\u00f3 con fray Luis de Le\u00f3n. Sorprende que se confiara el<br>rumbo de una comunidad a quien tanta dificultad encontraba para dirigir su propia<br>vida. Cada nueva elecci\u00f3n era para \u00e9l un martirio, pero, fiado en la ayuda de Dios,<br>nunca retir\u00f3 el hombro: \u201cSi algunas veces, orden\u00e1ndolo vuestros ministros, sent\u00ed<br>pesadumbre en aceptar [\u2026], al fin, peleando con mi voluntad, me sujetaba al yugo de<br>la obediencia, en la cual Vos, bondad infinita, siempre me fuisteis favorable, de suerte<br>que hallaba nuevas fuerzas adonde yo no pensaba\u201d. Fiel a la norma de san Agust\u00edn,<br>busc\u00f3 m\u00e1s el amor que el temor de sus s\u00fabditos \u2013\u201ccu\u00e1n gran martirio sea para los<br>prelados este negocio de castigar no hay quien lo pueda significar con palabras\u201d\u2013 y<br>se esforz\u00f3 por ser un espejo limpio en el que todos pudiesen mirarse y una fuente<br>cristalina en la que todos pudiesen abrevarse.<br>Escritor poli\u00e9drico Escritor poli\u00e9drico<br>En 1542, siendo prior de Sevilla, se convirti\u00f3 en divulgador incansable de las<br>verdades cristianas. \u00c9l mismo cuenta c\u00f3mo recibi\u00f3 de labios de su Se\u00f1ora la orden<br>de escribir. Pero tambi\u00e9n mueve su pluma el deseo de prolongar el eco de su<br>predicaci\u00f3n, \u201ctratando de llevar lo m\u00e1s lejos posible su eficacia\u201d. De 1542 o 1543<br>data su primera obra, Regla de vida Cristiana, a la que seguir\u00edan otras 60 en 50 a\u00f1os<br>de ininterrumpida actividad literaria.<br>Sus libros son bastante heterog\u00e9neos tanto por su contenido, como por su<br>m\u00e9todo y sus destinatarios. El temario es ampl\u00edsimo. Va desde la exposici\u00f3n b\u00edblica,<br>teol\u00f3gica o mariana, al tratado asc\u00e9tico, a la catequesis o a la oratoria sagrada,<br>pasando por la vida religiosa, la hagiograf\u00eda y la historia de su orden. Y lo mismo<br>cabe decir de sus m\u00e9todos. Junto a libros relativamente amplios y de entonaci\u00f3n<br>acad\u00e9mica encontramos op\u00fasculos de pocas p\u00e1ginas y de \u00e1gil escritura, salpicados de<br>di\u00e1logos, confesiones personales y ap\u00f3strofes al lector. Y para que \u00e9ste saque m\u00e1s<br>provecho a menudo incluye al final del libro un breve resumen.<br>Public\u00f3 tambi\u00e9n abundantes sermones y fue cultivador asiduo del g\u00e9nero<br>epistolar, que le permit\u00eda llevar su mensaje a toda clase de personas. Escribe a reyes<br>y pr\u00edncipes, a obispos y misioneros, a sacerdotes, religiosas y seglares. Todos deben<br>caminar hacia la santidad, pero por sendas diversas, y \u00e9l se siente obligado a ayudar<br>a todos a encontrar la suya propia, \u201ccada uno seg\u00fan su estado y vocaci\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed<br>evitar\u00e1 el peligro de convertirse en \u00e1rbol est\u00e9ril \u201cplantado en el vergel de vuestra<br>Iglesia romana\u201d.<br>Piensa principalmente en el pueblo y por eso se expresa con sencillez y<br>brevedad: \u201cmi estudio ha sido quitar hast\u00edo al lector\u201d. Sab\u00eda que \u201cen peque\u00f1os<br>libros puede haber gran utilidad\u201d y que, \u201cen viendo el libro grande\u201d, se le tiene<br>miedo y se huye de \u00e9l. Se sirve del castellano, porque \u201cel romance habla con toda<br>nuestra naci\u00f3n y el lat\u00edn con los menos\u201d. Su prosa es excelente. Expresa con<br>claridad los conceptos m\u00e1s abstrusos y gana al lector por su cordialidad, dulzura y<br>transparencia. Men\u00e9ndez Pelayo lo tuvo por \u201cuno de los moldes m\u00e1s cl\u00e1sicos del<br>habla castellana\u201d. Y la Academia de la Lengua ha incluido su nombre en el Cat\u00e1logo<br>de Autoridades. En sus libros latinos emplea un lenguaje m\u00e1s solemne y majestuoso,<br>de acuerdo con las reglas de la composici\u00f3n acad\u00e9mica y con el p\u00fablico m\u00e1s<br>cultivado al que van dirigidos.<br>Oraci\u00f3n y amor a los pobres Oraci\u00f3n y amor a los pobres<br>Orozco fue un cantor inspirado de las excelencias de la oraci\u00f3n. En 1971<br>Moliner escribi\u00f3 que, despu\u00e9s de santa Teresa, ning\u00fan autor del siglo XVI la canta con<br>tanto entusiasmo (Historia de la espiritualidad, 324). La oraci\u00f3n es para \u00e9l la puerta<br>por donde entran todas las gracias, \u201cel remedio de todos los males\u201d y \u201cla escuela<br>donde se aprende a servir a Dios\u201d. Trata de ella especialmente en Vergel de Oraci\u00f3n<br>y Monte de contemplaci\u00f3n (Sevilla 1554). En \u00e9sta la describe \u201cdesde sus comienzos<br>hasta su m\u00e1s alta perfecci\u00f3n o m\u00e1s perfecto desarrollo\u201d. Su oraci\u00f3n personal, centro<br>neur\u00e1lgico de su vida, ten\u00eda una clara entonaci\u00f3n eucar\u00edstica y mariana. Celebraba<br>misa a diario y la aconsejaba a todos los sacerdotes: \u201cno os enga\u00f1\u00e9is diciendo no<br>me siento devoto para celebrar, porque eso es decir que arda la l\u00e1mpara sin echarle<br>aceite o el fuego sin le\u00f1a. El santo David dice que los carbones fr\u00edos son encendidos<br>en la presencia de este sant\u00edsimo fuego. Llegu\u00e9monos luego a \u00e9l; que si flacos<br>somos, \u00e9l es nuestra fortaleza; y si pecadores, \u00e9l es nuestra salud y remedio; y si<br>tibios, \u00e9l mismo se llam\u00f3 fuego abrasador por su inmensa caridad y amor\u201d (Monte<br>de Contemplaci\u00f3n 124). Recitaba todos los d\u00edas un nocturno en honor de la Virgen<br>m\u00e1s cuatro salmos y el Magn\u00edficat, uno por cada letra de su nombre. Le dedic\u00f3 tres<br>de los cinco conventos que fund\u00f3 y cant\u00f3 sus glorias en seis libros y numerosos<br>sermones llenos de lirismo y piedad filial, y puso al servicio de sus privilegios su<br>saber teol\u00f3gico y su genio po\u00e9tico. \u201cNo ser\u00e1 dif\u00edcil encontrar en castellano\u201d, escrib\u00eda a<br>principios del siglo XX Nazario P\u00e9rez, \u201cdemostraciones m\u00e1s completas y menos sutiles<br>del misterio de la Inmaculada. Pero rel\u00e1mpagos como los que brillan frecuentemente<br>en los escritos del beato Orozco cuando habla de su misterio querido, no son f\u00e1ciles<br>de encontrar\u201d. En todas sus necesidades recurr\u00eda a ella y a ella atribuy\u00f3 el fin de sus<br>escr\u00fapulos. La pasi\u00f3n de Cristo conform\u00f3 su oraci\u00f3n y su vida: \u201chacedme, Dios m\u00edo,<br>este favor, que en tanto que yo viviere pueda decir con verdad: crucificado estoy con<br>mi Salvador\u201d.<br>Orozco fue siempre enemigo de singularidades, revelaciones y visiones: \u201cno<br>pide el redentor del mundo que se hagan milagros, porque no son menester [\u2026] Lo<br>que pide y quiere es vidas milagrosas, cristianos humildes, pacientes y caritativos\u201d.<br>En la caridad con los pobres sigui\u00f3 los pasos de su maestro Tom\u00e1s de<br>Villanueva. A ellos dedicaba la tercera parte del salario que recib\u00eda como predicador<br>real y por ellos llamaba con frecuencia a la puerta de gente acomodada y aun del<br>mismo rey.<br>Muerte y glorificaci\u00f3n Muerte y glorificaci\u00f3n te y glorificaci\u00f3n<br>A pesar de sus frecuentes enfermedades Alonso lleg\u00f3 a los 90 a\u00f1os en<br>condiciones aceptables. El 10 de agosto de 1591 la fiebre le deja sin fuerzas, pero<br>sin impedirle predicar y confesar. A los 20 d\u00edas tiene que guardar cama y otros 20<br>d\u00edas m\u00e1s tarde, el 19 de septiembre, entregaba su alma al Creador abrazado a la<br>cruz de palo de la que desde su frustrado viaje a M\u00e9xico (1548) nunca se hab\u00eda<br>desprendido. Durante la enfermedad, seguida con trepidaci\u00f3n por la misma familia<br>real, recibi\u00f3 el homenaje de toda clase de gentes. El cardenal Gaspar de Quiroga se<br>acerc\u00f3 para darle de comer y recibir su bendici\u00f3n. Tras la muerte aument\u00f3 la<br>afluencia. Quevedo dir\u00e1 que la sinti\u00f3 \u201ctoda la corte [\u2026] como hijos que quedaban sin<br>padre\u201d. Sin embargo, su proceso de beatificaci\u00f3n se arrastr\u00f3 lentamente por m\u00e1s de<br>dos siglos, desde 1619, en que fue incoado, hasta el 15 de enero de 1882 en que<br>Le\u00f3n XIII lo declar\u00f3 beato. En el proceso diocesano (1619) declararon 401 testigos.<br>Entre ellos encontramos, junto a gente del pueblo, prelados, cronistas como Antonio<br>de Herrera y Gil Gonz\u00e1lez D\u00e1vila y escritores de la talla de Quevedo.<br>Fue enterrado en la iglesia del colegio de Mar\u00eda de Arag\u00f3n. En 1813 inici\u00f3<br>una peregrinaci\u00f3n por varias iglesias de Madrid y Valladolid. Desde abril de 1978<br>descansa en la capilla del colegio Beato Orozco, en la Ciudad Universitaria de la<br>capital de Espa\u00f1a.<br>Bibliograf\u00eda Bibliograf\u00eda<br>Obras completas, 7 vols., Madrid 1736; Obras completas I. Obras castellanas<br>(1), Madrid (Bac maior 65) 2001; Confesiones del beato Alonso de Orozco y memorial<br>de favores y mercedes especiales recibidos del Se\u00f1or, ed. de L. Rubio, El Escorial<br>1990; ALONSO DE OROZCO, Antolog\u00eda de sus obras, ed. de J. Diez, Madrid 1991; T.<br>C\u00c1MARA, Vida y escritos del beato Alonso de Orozco, Valladolid 1882: Pablo PANEDAS,<br>Alonso de Orozco. El capell\u00e1n de Nuestra Se\u00f1ora, Marcilla (Navarra 1991); L. RUBIO,<br>Biograf\u00eda [del beato Alonso de Orozco], El Escorial 1991.<br>\u00c1. MART\u00cdNEZ CUESTA, OAR<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 24 de abril del a\u00f1o 2001 Juan Pablo II reconoc\u00eda solemnemente el car\u00e1ctermilagroso de una curaci\u00f3n acaecida en Salamanca el 17 de diciembre de 1888 porintercesi\u00f3n del beato Alonso de Orozco. 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