El Pilar

VEN, ESPÍRITU SANTO

El Pilar

Sí, “ven, Espíritu Santo y llena los corazones de tus fieles. Sin tu ayuda nada hay en el hombre, nada que sea inocente. Dulce huésped del alma, descanso en el trabajo. Brisa en las horas de fuego. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo. Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado si no envías tu aliento. Ven y reparte tus sagrados siete dones entre tus siervos. Ven y danos tu luz. Ven y danos tu paz”: Pertenece a la Secuencia de la misa de Pentecostés. Y la Iglesia sigue rezando y pidiéndole desde lo más profundo del corazón, con palabras y con gemidos, con música y cantos o con el silencio y la mirada, al Padre: Ven Espíritu Santo. Ven. Y llena nuestros corazones.

Hay demasiado vacío, demasiada tristeza, demasiada violencia, demasiado cansancio, demasiadas penas, dolores y sufrimientos en los corazones humanos. Hay demasiada soledad, demasiado abandono, demasiados caminos errados que van a ninguna parte. Ven, Espíritu Santo. Ven. .

Andamos como ovejas sin pastor. Perdidos. Buscamos y buscamos y ¡cuántas veces no sabemos bien qué ni dónde! Pero seguimos buscando y “dando, -¡cuántas veces!- palos de ciego”. Extraviados. Ven, Espíritu Santo. Ven. .

No sabemos rezar, no sabemos pedir. Nos faltan o nos fallan las palabras. Nos entreveramos. No distinguimos lo permanente de lo accidental, lo necesario de lo superfluo, lo sustancial de lo insignificante y lo cambiamos. Y no nos damos cuenta. Ven, Espíritu Santo. Ven. .

Desunidos. Divididos. Separados. Divorciados. Individualistas y solitarios. Apartados de nuestro centro. Lejos del corazón. Gritamos y no nos escuchan. A veces ni nos salen las palabras. Nos necesitamos y nos repelemos. Nos buscamos y nos huimos. Ven, Espíritu Santo. Ven. Cansados. Agobiados. Desalentados. Debilitados. Fatigados. Agotados. Extenuados. Nos sentamos y nos dedicamos a observar o criticar o murmurar o, simplemente, mirar. Abandonamos y nos entregamos. Perdemos las energías o decimos que no podemos más. Ven, Espíritu Santo. Ven. .

Ven, Espíritu Santo: sin tu ayuda andamos extraviados, sin fuerzas, ciegos, paralíticos, solos con nuestras penas. Necesitamos tu presencia que alivie, tranquilice, oriente, fortalezca, ilumine. Sólo contigo podremos exclamar: Jesús es el Señor. Sólo contigo nuestra vida, tarea, actividades, sueños, esperanzas, encuentros… tendrán siempre un futuro, una razón y la garantía total y absoluta de que el camino se puede realizar, se puede transitar y nunca habrá una dificultad que impida seguir caminando. .

Ven, Espíritu Santo. Ven. Derrama en nuestros corazones tu amor, tu perdón, tu misericordia, tu bondad, tu paz, tu unidad. Sólo con tu ayuda siempre encontraremos la fuerza, el camino, la gracia, la palabra justa y el gesto adecuado, la atracción irresistible y la valentía necesaria para adentrarnos –sin miedos ni temores- en el misterio insondable de amor de la indivisa Trinidad. .

Ven, Espíritu Santo. Ven. Que escuchemos en el silencio. Que callemos en el bullicio. Que nos detengamos. Que busquemos momentos de descanso, de paz y tranquilidad. Que en medio del trajín de cada día, podamos encontrar instantes, ramalazos, bocanadas de aire fresco y revitalizador, miradas limpias, sinceras y valientes, oídos atentos, prontos y afinados porque vienes y vienes y nos visitas y te apareces como una brisa, como un murmullo lejano, como un leve y apenas perceptible sonido que, cuando se lo deja, llega a lo más profundo del corazón, del alma y de la vida trayendo la anhelada paz y descanso. .

P. Pablo Sánchez, osa
Párroco

Parroquia Ntra. Sra. del Pilar | C/ Colón 1839 | S2000FKC-Rosario | Santa Fe | Argentina |